Bariloche, pleno Julio de 2024.
Los 15 quedaron lejos, aquel tontito de peinado raro ni es una foto ya...
Acá tan solo pasó un año desde mi última carta al futuro.
Un 2009 raro, lleno de problemas políticos y enfermedades.
Ahora un virus en forma de gripe se está poniendo bravo.
Vos estás enojada porque no te dejamos ir a ningún lado,
pero igual te las ingeniás y la pasás bien.
En tu absoluta y maravillosa inconciencia, te divertís
al lavarte las manos con un alcohol en forma de gel,
te reís viendo a la gente con barbijos sin notar que nosotros nos preocupamos.
Algunos ven esto como algo apocalíptico, yo sé que no.
Vos allá en tu época podés dar fé que sólo fue un mal momento.
Acá tu hermana Gretel termina el secundario con mamaderas y pañales...
Tiziana está creciendo rellenita, genes del padre por suerte.
No es tu caso, vos seguís siendo una popotitos.
(Averiguá que quería decir eso...)
Este año estoy diferente dicen.
Creo que algo de razón tienen.
Los años, las canas, los golpes, mucho de terapia
y algo de meditación han cambiado mi perspectiva.
Las cosas simples dejaron de ser tan complicadas.
No, no te preocupes, no estoy bebiendo...
Te explico las importantísimas simplezas que me hacen decir esto.
La cara de tu mamá al despertar junto a la mía.
La sonrisa amplia de Gretel cuando su beba la observa.
Tiziana mirándome y sus ojos que van
descubriendo el loco abuelo que le toca en suerte...
Y por supuesto, vos...
Llego de la oficina y venís corriendo,
me agarrás de la mano, me llevás a la TV diciéndome:
"Papucho, me ponés la película nueva ?".
Y apenas si la miramos, ya que jugamos de inmediato
a que mi mano de mono malo vaya derecho a tu pancita
buscando cosquillas fáciles,
Luego comienza la hecatombe de saltos y vueltas carnero, que te encanta.
Bien brutos, saltamos y nos golpeamos hasta que Mami nos reta.
Esperame un minuto, voy por un cigarrillo.
Si querés aprovechá, llamá a tu novio y
decile que no moleste por un rato,
que estás ocupada leyendo esto.
Bueno, volvimos ? entonces sigo contando.
Continúo en el mismo trabajo, en la Universidad.
El trato ahí es casi familiar, y ya sabés,
tu viejo siempre cuantificó más los afectos que el dinero...
Mami sigue con su local de cosas lindas y peluches.
A veces vá bien, a veces pide auxilio bancario,
pero ella se luce en ese lugar,
como se luce en todo, ya la conocés...
Te lo dije anteriormente, pero es que me encanta repetirlo.
Tu mamá está cada vez más hermosa e inteligente.
Yo no entiendo como todavía no se dá cuenta que le quedo chico...
Pero bueno, no voy a ser yo el que se lo diga...
Y no porque no podría vivir sin ella,
sino porque no sabría como hacerlo...
Así de cursi, así de simple, así de cierto.
La casa de Ramos Mejía te encanta Lola,
adorás jugar en el jardín, correteás por el patio,
te encanta sentarte en el porche las noches de verano
y jugar con tus muñecos de Disney, mientras los jazmines
van perfumando tu escencia tan clara, tan inmaculada.
Tomá nota de esto allá en el futuro.
Ya sos mayor de edad.
Empezá a buscar cosas de Cortázar, espiá a Borges.
Podés acompañar eso escuchando a Miles Davis, a Lennon.
Si no fuiste todavía, pegate una vuelta por Las Cuartetas,
con tu noviecito si querés, y pedite una de muzza con fainá,
acompañá todo eso con un chopp y comé de parada.
Eso es Buenos Aires.
Apuesto a que vos tambien ya te convertiste en un
bicho de ciudad como tu viejo.
Seguro que vas al campo
y en dos días tenés abstinencia de smog...
Enamorate profundamente de Buenos Aires Lola.
Viajá, recorré el mundo como seguramente querés,
pero por más ciudades guapas que veas,
recordá que tu amor está acá,
en el lugar del tango y del obelisco,
en dónde tu viejo gastaba zapatillas de día
para disfrutarte de noche.
Bueno, termino esta segunda carta, porque acá, en el 2009,
te escuché llorar y voy a cuidarte un rato para ahuyentar
el monstruo malo que te arruinó el sueño.
Porque eso soy Lola, sólo eso.
El que te cuida tus sueños.
Vos descansá un poco allá también.
Bariloche debe haber estado agitado.
Y esos jeans nena, esos pantalones...
los usás muy ajustados, aflojá un poco, dale ?
Necesitaba escribirte otra carta al futuro más.
Sigo ansioso esperando verte crecer.
Observar la hermosa mujer de 18 años que sos allá.
Esto me anticipa, es como viajar al futuro.
La ansiedad siempre fué mi gran problema...
Necesito hacerlo hija.
Ya sabés, mi vida por estos días,
es cosa de mucha agenda y poca diversión.
Y en este tren en el que vivo,
las estaciones pasan tan rápido,
que siempre tengo miedo a seguir de largo
y perderme la mejor de todas las paradas, la de mi familia.
Te veo en un rato, acordate que quedamos en encontrarnos
para ir juntos a anotarte en la Facultad.
Ahí, si querés, vas a poder preguntarme más por este presente,
que con unas cuantas letras se convirtió en el pasado...
Te quiero,
Papá.
06/07/2009
(Sí Lola, no leíste mal.
Esta carta la escribí el día
en el que estás cumpliendo tres años.
Felíz cumple princesita...)

